Más allá de la palabra

El mercado de los servicios de consultoría empresarial se configura con una amplia oferta de profesionales con insuficiente práctica consultiva, seguramente esta situación hace que el entorno empresarial y sobre todo la pyme, vivencie más insatisfacción que beneficios reales, lo que crea en forma generalizada un posicionamiento de las palabras "consultor" o "consultoría" como vendedor de humo.

Un tiempo atrás, buscando un texto para actualizar mis conocimientos sobre liderazgo en proyectos de negocios, tropecé con un libro cuyo título decía "Soy consultor (con perdón)", ciertamente me llamó la atención cómo el autor, Carlos Abadía pedía disculpas de lo que realmente "Es". En forma repentina, me surgió un pensamiento con sensación de fastidio. ¿Está tan mal vista mi actividad para que un colega pida tolerancia cuando la cita?. Obviamente lo compré y al leerlo comprendí a través de una narración sagaz e instigadora, cómo el autor cuenta su derrotero como consultor empresarial en España y explica lo que es la consultoría individual, induciendo con su relato a que todas aquellas personas que han elegido libremente la profesión de consultor, a no declinar en su vocación de ayudar a otras personas a hacer mejor las cosas en las empresas y organizaciones. 

El mercado de los servicios de consultoría empresarial se configura con una amplia oferta de profesionales con insuficiente práctica consultiva, seguramente esta situación hace que el entorno empresarial y sobretodo la Pyme, vivencie más insatisfacción que beneficios reales, lo que crea en forma generalizada un posicionamiento de las palabras "consultor" o "consultoría" como vendedor de humo. 

Puedes darte cuenta de la reputación de un sector por las bromas que se realizan acerca de éste. El gran desafío de los profesionales de la consultoría empresarial es cambiar el posicionamiento de la actividad, innovando en la metodología con la que se me ha convenido, producido y entregado los servicios hasta el momento. Todo está cambiando y muchas cosas son más difíciles, las organizaciones se comportan de manera compleja y con muchas variantes. Los clientes son más exigentes, y tienen sus buenas razones para serlo, y demandan resultados y transferencia de conocimientos articulada en soluciones. No se contrata consultores para mantener el status quo sino para transformarlo, por lo tanto los consultores no deben ser definidos por lo que hacen sino en función de los cambios logrados. 

Hay varias razones para que una empresa recurra a los servicios de un consultor, siempre que acredite buenas referencias y sus servicios se apliquen de manera confiable, es bueno tener a alguien que: a) esté mirando el bosque y no analizando los árboles de manera individual, b) realice preguntas de reflexión sobre el negocio para la planificación y toma de decisiones (qué, cómo, dónde, cuándo, para qué, con quién), y c) proporcione enfoque, impulso, energía y hoja de ruta en el desarrollo de proyectos. 

Los buenos consultores se diferencian básicamente por lo siguientes atributos competitivos: perspicacia, cooperación, innovación, trayectoria y viabilidad comercial. Los servicios de consultoría pueden ser caros si no son utilizados en forma inteligente por parte del cliente, capitalizar el saber-hacer del consultor es una tarea que debe ser comprendida y realizada con responsabilidad por las personas que intervienen en la consulta. 

El consultor que acredite experiencia en gerenciamiento de proyectos y dirección de negocios, tanto en grandes organizaciones como en Pymes, que haya liderado equipos de trabajo, participado en procesos de cambios, desarrolla alianzas, presentado propuestas en distintos ámbitos nacionales e internacionales, seguramente dispondrá de las competencias necesarias para brindar servicios de consultoría organizacional y estratégica.

Para estar a la vanguardia, el consultor empresarial deberá estar actualizado, dedicarle mucho tiempo a la lectura de artículos, analizar nuevos conceptos, aplicar modelos, entender el uso de las tecnologías de la información, participar en disertaciones y estar estrechamente vinculado con el mundo académico.

Me pongo en los zapatos de los empresarios que no han tenido una experiencia satisfactoria al utilizar servicios de consultoría, en especial cuando se han relacionado con profesionales inexpertos, es por ello que comprendo intensamente sus dudas y temores, que sólo se pueden disipar generando una interacción honesta y equitativa entre cliente y consultor.

También me sitúo en lugar de aquellos dirigentes de Pymes y emprendedores, que precisan de asistencia profesional para concretar ideas y planificar sus proyectos y no han tenido la oportunidad de recurrir a estos servicios, a ellos  les digo que deben instruirse en el proceso de selección y contratación de servicios especializados.

En este contexto, debo destacar el esfuerzo que sostienen día a día todos aquellos colegas que trabajan como creadores e innovadores de procesos de negocios y procedimientos de gestión, poniendo en juego su prestigio, determinando y aplicando la solución más adecuada para el cliente. 

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